Se sabe poco de la ciudad antes de la rebelión de la
reina Boadicea contra los romanos en 61 av. JC. Las
legiones romanas se retiran en el siglo 5. Celtas, Sajones
y Daneses reivindican la región, pero hasta el 886 Londres
no apunta como una ciudad importante bajo el reinado
del rey Alfredo. Con el reino de los Normandos y los
Plantagenets, la ciudad se dota de un gobierno propio
y su influencia política y comercial crecen. En el siglo
14, se convierte en la capital de Inglaterra.
El reino de Elisabeth 1ª aporta a Londres prosperidad,
poder e influencia al ser el centro del Renacimiento
inglés en la época de Shakespeare. La peste de 1665
y el Gran Incendio de 1666, destruyen gran parte de
la ciudad. Sir Christopher Wren juega un papel muy importante
en la reconstrucción de
Londres, con la planificación de más de 50 iglesias,
la más conocida de ellas es la Catedral St Paul. Londres
se extiende mucho en el siglo 19, adquiriéndo un inmenso
prestigio en la era Victoriana como capital del Imperio
Británico. La ciudad sufrió numerosos bombardeos durante
la segunda guerra mundial debido a las incursiones de
los alemanes haciéndo miles de víctimas civiles. La
mayor parte de las zonas destruídas por las bombas fueron
reconstruidas con numerosos y modernos rascacielos.