Gran Bretaña es uno de los grandes países industrializados.
Sin embargo, no dispone de la mayor parte de las materias
primas imprescindibles; debe importar aproximadamente
el 40 % de sus necesidades alimenticias. Su prosperidad
se debe a las exportaciones de bienes manufacturados
a cambio de materias primas y bienes alimentarios y
se convierte en una nación extremadamente activa en
el comercio mundial.
Los bienes manufacturados y los servicios emplean más
de un tercio de la mano de obra. Las grandes industrias
se desarrollan en los sectores mecánicos y eléctricos,
alimentarios, hierro y acero, imprenta, motores, téxtil
y aviación. La producción de petróleo en el Mar del
Norte empieza en 1975 y a partir de 1979, el país consigue
ser, por fin, autosuficiente en petróleo, produciéndo
lo suficiente para su propio consumo.
Cerca del 30 % de la superficie del país es cultivable
y la mitad se puede utilizar para el pasto. Las principales
producciones son los productos lácteos, los rebaños
de vacunos; los rebaños de ovinos para la lana y la
carne.
Carbón, gas, electricidad, redes ferroviarias, compañías
de transporte marítimo, industria aerospacial, principalmente
públicas, hasta finales de los 70; han sido privatizadas
casi en su totalidad desde entonces.